“Un hombre vestido de blanco me llamó…” Así comienza la historia de Carlos, un hombre que tocó fondo en la oscuridad de la drogadicción y encontró una nueva oportunidad de vida. Hoy, su testimonio es una prueba viva de que Dios aún transforma, restaura y sana.
En la mañana de hoy y con gran tristeza en nuestros corazones queremos dedicar este homenaje a un gran hombre de Dios, quien vivía por servir en su obra, por llevar el mensaje a todas las naciones y por ayudar a muchas personas en especial niños y jóvenes, el Pastor RENE ARANGUREN, un hombre que nos enseñaba que somos cabeza y no cola y que debemos de vivir para Cristo. Vuela alto amado pastor y amigo Rene y que goces de la presencia de nuestro Señor y algún día nos encontraremos en el cielo. Te amaremos siempre